La vocación subacuática del hombre
Difícil resulta precisar en que momento de la historia de la humanidad tuvo el hombre su primeras experiencia subacuaticas; sin embargo, hay motivos para hacernos pensar en el por qué de la razón que justifique la tendencia que, de manera instintiva, le lleva una y otra vez a través de los siglos tras el objetivo de conquistar el inmenso mundo verdiazul de las aguas marinas.
Quizás esta razón tenga una justificada relación con las modernas opiniones sobre los orígenes de la vida en nuestro planeta, según las cuales el hombre es portador de la herencia recibida de anteriores y remotas formas de vida marina, lo que ya le condiciona, de forma inconsciente o por simple instinto atávico, a un posible retorno al ambiente del que procede. Por esto el hombre, dado su directo parentesco con las diferentes formas de vida que poblaron los océanos durante millones de años, es portador de un remoto origen marino, como así lo atestigua la semejanza que existe entre la composición química de la sangre y del agua de mar, donde los componentes mayoritarios -sodio, calcio y potasio- se encuentran en cantidades muy similares. Razón que nos puede servir de argumento para justificar la posible vocación subacuatica del hombre y el eco que pudiera encontrar, dentro de su ser, la “llamada de las profundidades”.
Sin embargo, el largo proceso por el que el hombre tuvo que atravesar hasta llegar a alcanzar una clara conciencia de lo que para el significaba ese inmenso mundo sumergido al que siempre miro con temor y respeto no exento de una gran curiosidad, y que imaginariamente idealizó haciéndole morada de deidades marinas, fue largo y lleno de grandes problemas pues su hábito al medio aéreo de su entorno habitual fue desde su primer intento, el limite de la frontera entre su ambiente y el mundo submarino que pretendía conquistar. Ello habría de causarle no pocos sinsabores que, únicamente a fuerza de tesón, ese maravilloso tesón que posee el hombre para superar todas las dificultades, sería el que al final y con el tiempo le llevaría al triunfo merecido.
Fuente: Por Debajo de la Cota Cero - Luis Ávila Recatero-
CONTINUARÁ...