
Redacción BBC Mundo
Japón perdió sorpresivamente dos votaciones clave en la reunión anual de la Comisión Internacional de Caza de Ballenas (IWC, por sus siglas en inglés) que comenzó este viernes en la isla caribeña de San Cristóbal y Nevis.
La nación asiática, que busca el fin de la restricción que pesa sobre la caza de ballenas, fue derrotada en su intento de terminar con la protección que ejerce la comisión sobre delfines y toninas.
En la segunda votación, Japón no logró que se aprobara su proyecto de que los votos fueran emitidos en secreto.
"Habrá más votaciones clave, pero por ahora los grupos ambientalistas y las naciones que se oponen a la caza de ballenas están felices de que el trabajo de conservación ecológica del IWC y los 20 años de moratoria sobre la caza comercial permanecen en su lugar", indicó el enviado especial de la BBC a la reunión, Richard Black.
Black agregó que no todos los aliados tradicionales de Japón se han presentado en la cumbre y que un par de ellos votaron en contra de la delegación de Tokio, pero no descartó que la balanza pueda inclinarse hacia Oriente.
"Arrogantes"
En conversación con la BBC, el vice-comisionado japonés ante la IWC, Joji Morishita, dijo que "muchos japoneses piensan que los occidentales, (el) mundo exterior, están imponiendo su propio código de valores sobre Japón basado en premisas emocionales, y naturalmente piensan que ellos son prepotentes o... arrogantes".
"Permitir el uso sustentable de especies abundantes mientras se protege a las que están en peligro... nosotros no vemos cuál es el problema con eso. Así ocurre con cualquier otra especie o recursos pesqueros", concluyó Morishita.
Pero las principales naciones que se oponen a la caza comercial, Australia, Nueva Zelandia y el Reino Unido, consideran hace décadas que las ballenas son animales especiales que no deben ser cazados.
Aunque los argumentos se han repetido una y otra vez en cada cumbre de la comisión, el balance de poder en la misma ha cambiado. Cuatro nuevos países se han unido a la IWC y tres de ellos parecen apoyar a Japón.
Los que se oponen a que se levante la restricción acusan a esta nación de haber ofrecido incentivos a países pobres para contar con su voto, denuncia que Tokio rechaza.